Paul repasaba la programación en la pantalla, sin detenerse en nada, mientras platicaba con Oliver.
—¿En serio vas a dejar que Alina se meta al negocio del entretenimiento?
Oliver levantó una ceja.
—¿Por qué lo preguntas?
—Es que cualquier otra chica, al conseguir a un soltero codiciado como tú, se la pasaría todos los días en el salón de belleza o de compras en el centro comercial. ¿Qué gana ella trabajando como si le hiciera falta?
Oliver sonrió.
—No es como las demás.
—Me contaron que ayer t