En la casa de los Parker. El patriarca descansaba en la sala mientras su nieto Nathan le hacía compañía. La tranquilidad de la noche se esfumó ante el estruendo de un motor aproximándose a toda velocidad.
Un fuerte rechinido de llantas resonó en el exterior y un lujoso vehículo se detuvo a la mitad del jardín delantero. El recién llegado bajó del asiento del conductor y entró con prisa a la propiedad. El hombre mayor no se inmutó; apenas levantó la mirada para observarlo.
—¿Vaya, hasta que te a