La aurora boreal se desvaneció, dejando un cielo estrellado y una paz nueva en sus almas. No hubo necesidad de hablar de regresos o de realidades pendientes. Por un pacto tácito, decidieron que el mundo exterior podía esperar un día más. Tenían una deuda consigo mismos, y la pagarían con horas robadas al tiempo.
Isabella despertó con el primer resquicio de luz, encontrándose a sí misma observando a Nick dormir. Había una calma en sus rasgos, una paz que parecía haber arraigado durante la noche,