La luz del amanecer se filtraba suavemente por las persianas del apartamento, pintando franjas doradas sobre las tablas del suelo. Un silencio doméstico, profundo y pacífico, envolvía las habitaciones. En la cama, Nick dormía con un brazo extendido sobre la almohada que Isabella había ocupado hasta hacía poco, sumido en un sueño tan pesado como inusual para él.
En el baño, con la puerta entreabierta para no hacer ruido, Isabella se cepillaba el cabello frente al espejo. Iba vestida con unos jea