Capítulo 41: Yo nunca.
En cuanto puse un pie en la terraza, el ambiente había cambiado. La música estaba más fuerte y el sol empezaba a caer, tiñendo el cielo de un naranja furioso que se reflejaba en el agua.
—¡Al fin! —chilló Cloe, quitándome el hielo de las manos—. Cade te secuestró una eternidad. Ven, estamos haciendo una ronda de juegos.
Me dejé arrastrar hasta el borde de la piscina. Keydan estaba sentado en una reposera, con la camiseta tirada a un lado y el torso húmedo brillando bajo la luz del atardecer. Te