Cuando por fin llegamos a la cafetería sentí mis mejillas heladas, no podía creer que Keydan y Wyatt quisieran salir a correr por voluntad propia en el frío. Mi amigo de cabello oscuro ya estaba terminando de sacar la basura de la noche anterior cuando nos interceptó en la acera.
—¡Llegaron los refuerzos! —exclamó Tyler con una sonrisa tonta, aunque lo decía por mí sus ojos estaban fijos en el rubio.
Wyatt y Keydan se quedaron cerca de la puerta, listos para seguir camino hacia su entrenamiento