El regreso fue pacífico, aunque los ojos de Cade no se separaron de Keydan y de mí desde que pusimos un pie en el departamento. Incluso después de que Cloe llegara e intentara distraerlo, parecía un halcón sobrevolándonos. Mi cuñada, al no poder alejarlo de nosotros, decidió alejarme a mí ayudándome a escoger un bikini. Por supuesto, era suyo; yo no tenía uno desde hace mucho tiempo, probablemente desde que era pequeña y mamá nos llevaba a Cade, a Keydan y a mí al arroyo. De vez en cuando, la s