Mundo de ficçãoIniciar sessãoAquella noche no podía dormir, nada más que hacía dar vueltas en mi cama, en aquella habitación de invitados que Maiko me había preparado.
No podía dejar de pensar en él, en todas las cosas que me había contado en el bosque, en todo lo que había confiado en mí y en que por fin parecía haberme abierto su corazón.
Me sentía demasiado inquieta, y la razón er







