Estábamos sentados en el borde de la piscina, mientras seguíamos bebiendo una copa tras otra, mientras los chicos jugaban a las cartas, Meryem, Monic y yo nos aburríamos bastante.
¿por qué no cambiamos de juego? – Propuso Kevin al echarme una mirada y percatarse de que me aburría – algo a lo que las chicas también puedan jugar.