PARTE II. CAPÍTULO 9
—¿Y esa maroma? —preguntó Alejo, viendo a su amiga, hincada en la alfombra de su sala, mirando a la puerta por la que había salido el cardiólogo que, a decir verdad, ahora le molestaba un poco a Alejo—. ¿Puedo saber a quién pretendes entretener con este circo?
—¿Cuál circo? —preguntó Meredith, poniéndose en pie y sacudiendo sus rodillas—. No entiendo de qué estás hablando.
—Soy yo el que no entiende nada —aseguró el enfermero—. Si no es un circo, ¿para qué tanta payasada?
Meredith suspiró, haci