PARTE II. CAPÍTULO 3
—Disculpa, ¿se te perdió algo? —preguntó Alejo, mirando con algo de desconfianza a un cardiólogo que le veía como si le recriminara algo.
Sabino, al ver cómo la joven, que estaba formada delante de él, le miraba por sobre el hombro, evidentemente intrigada, solo negó con la cabeza y miró a otro lado, procurando poner más atención a lo que ese hombre hablaba con la joven mujer a su lado.
—Deja de ser tan sarnoso —pidió Meredith, dándole un pellizco al costado de Alejo, quien se quejó un poco ant