PARTE II. CAPÍTULO 25
—¿Por qué lloraba Alejo? —preguntó Marisa luego de escuchar que Alejo se había ido.
A mitad de la conversación de esa pareja, Marisa había despertado, pero no había abierto los ojos y, mucho menos, se había metido donde no la llamaba. Solo los escuchó consolarse y pedirse perdón uno al otro.
—Bueno, todo es difícil con nosotros —dijo la joven madre, que veía a sus hijos dormir en el pequeño cunerito al lado de su cama—, y supongo que lo rebasó la realidad ahora que de verdad la tiene enfrente.