A la tarde, ordenó al chofer que lo llevara al centro. Reconoció el edificio por la descripción. No tenía nada ostentoso: un bloque discreto, con varias placas metálicas junto a la entrada. Subió al tercer piso. Ahí lo encontró: Lic. Javier Ortega – Derecho Civil y de Familia.
La sangre se le heló. El apellido Belmonte siempre había estado blindado contra rumores y escándalos. ¿Cómo era posible que Miranda buscara a un abogado de familia? Solo una razón tenía sentido: el divorcio.
Empujó la pue