Sebastián hizo una mueca, respirando hondo calmó su pecho, quería verla antes de irse a la clínica de rehabilitación.
Al ver que los clientes eran pocos, Sebastián bajo del auto, se colocó las gafas negras y cruzo la calle rumbo a la veterinaria, entro y escucho el tan conocido timbre de las campanillas en la puerta, se quedó de pie mirando a la mujer en el mostrador, ella atendía a una persona, su rostro estaba más delgado y ojerosos, se notaba la tristeza en su mirada a pesar de ello, Eva son