Armando citó a Eva unos días después en un café. Ella accedió solo para dejar las cosas claras de una buena vez.
Ella entró, al ver a Armando se acercó sentándose.
Eva le dijo. Armando, yo quiero…”
Armando la interrumpió. “Se lo de Sebastián”.
Eva lo miró en silencio.
Él sonrió. “No te preocupes, sé cuando pierdo, no me interpondré, él es padre de tu hijo, ustedes son una familia, solo quería verte para despedirme”.
Eva estaba más tranquila. “Nadie sabe que él está vivó, por favor…”
Arma