La luz del sol me despertó, yo abrí los ojos lentamente y mire a Domenic que estaba aún dormido con su brazo tapandole los ojos.
Me abrace más a su pecho y me quedé así por un momento.
Recordé todo lo que pasó la noche anterior y una felicidad inundó mi pecho, Domenic era perfecto y con lo que había pasado solo corroboraba que él era el indicado para mí.
— Buenos días — Me saludo con voz ronca.
Yo levante la cabeza y lo mire. Sus ojos azules se veían más brillantes, de hecho él se veía aún más