Una semana después.
Kendall estaba obsesionada con el anillo que Domenic me había regalado, según ella, ese anillo tenía una linda historia de amor, un aniño que no solo tenía un enorme valor monetario, si no sentimental.
— te envidio — me dijo mientras veía mi anillo.
— deja que la estas asustando — le dijo Barbie.
Kendall soltó mi mano y miro a Barbie.
— déjame ser feliz — le dijo y volvió a garrar mi mano para acariciar el enorme diamante de la joya.
— cuídalo Clau, tienes una pieza importan