Mundo ficciónIniciar sesiónC4-TE OFREZCO UN TRATO..
Arianne despertó lentamente. Abrió los ojos y reconoció el techo de su habitación y de golpe, los recuerdos volvieron: la ceremonia interrumpida, sus tios muertos, la traición de Ezequiel y Axel apareciendo. Se incorporó de un salto y lo vio sentado cerca, con los codos apoyados en los muslos, mirándola fijamente. Su loba, Nova, se agitó dentro de ella y ella también sintió un tirón instintivo hacia él, pero se controló rápidamente. Tragó saliva. —¿Cuánto tiempo llevas ahí? —Dos horas —respondió Axel con simpleza—. Pensé que te habías ido al más allá o algo. Arianne hizo una mueca ante su frialdad. Quedaba claro que la Diosa, no le habia devuelto nada. —Imbécil —siseó. Salió de la cama y caminó hasta él y sin pensarlo, lo abofeteó. La cara del lobo giró por el impacto, pero cuando volvió a mirarla, su expresión seguía siendo fría. —¿Por qué fue eso? —¿Qué esperabas? ¿Que te diera una bienvenida? Axel no respondió enseguida, en cambio la recorrio, desde su cabello blanco, sus labios rosados, su piel clara y el vestido de novia. Y como consecuencia, algo se encendió en él. Pero no fue amor, sino puro instinto. Luego el aroma de ella lo golpeó, con fuerza… algo que ninguna loba había provocado desde su regreso de la muerte. Pero se obligó a apartarse, levantándose para sentarse en un sillón que crujió bajo su peso. —Lo siento —dijo mecánicamente—. Aunque realmente no lo siento, pero es lo que se dice en estos casos y... —Atrévete a terminar esa frase y te juro que la cachetada será peor —lo cortó ella con los puños apretados. Axel hizo un gesto indiferente. —No puedes culparme. Al contrario, agradece. He pasado meses rastreando la verdad mientras tú jugabas a ser la prometida perfecta. Arianne lo miró con sospecha y a la vez un destello de esperanza. —¿Me investigaste? ¿Viniste a buscarme a propósito? ¿Acaso tu….? —No te confundas —la cortó al instante—. No vine por sentimentalismo. Te busqué porque mi cuerpo se debilita constantemente después de volver de la muerte. El druida al que fui, fue claro: mi energía vital se agota y la única forma de recargarla es a través del flujo de energía lunar de una loba de linaje puro. Tu linaje, exactamente Arianne. —¿Energía? ¿De qué hablas? —Hablo de que… —explicó Axel, mirando al techo—. Mi alma no está bien anclada a este mundo. Y necesito ese intercambio... sere mas claro, necesito sexo para mantenerme funcional. Y vine porque sabía que Ezequiel te había traicionado, te salvé de un traidor y ahora tú me darás la energía necesaria para que yo no vuelva a la tumba. Arianne permaneció en shock, porque su respuesta fue como un balde de agua fría. —O sea que no me rescataste. ¿Viniste a recoger una pieza que te pertenece para no morir? Axel se alzó de hombros. —Fuiste la última con la que interactué, y tu energía es la más compatible. Además... —Sus ojos la recorrieron de nuevo, haciendo que la piel de Arianne ardiera bajo su mirada intensa—. Eres bonita. Ella se abrazó a sí misma y negó con la cabeza. —Eres un maldito. Sí que lo eres. Me rechazaste y ahora me rastreas como si fuera un suministro médico... Dioses... Axel la observó, imperturbable, analizando el caos emocional de la mujer frente a él como si fuera una ecuación matemática. —Él tiene un ejército y tú no tienes nada. Esta manada es débil en comparación con sus aliados. Arianne frunció el ceño. —¿De qué hablas? —De que tu ex, está aliado con lobos de Fuego y ellos son poderosos. Su capacidad de manipular el calor corporal de sus enemigos los hace letales en combate cuerpo a cuerpo, ustedes... donde ustedes no tendrán oportunidad. Arianne se quedó helada, tanto que la sorpresa le robó el aliento antes de que el odio le quemara las entrañas. —Ese malnacido —siseó—. Ese maldito... lo quiero muerto. ¡Lo quiero ver reducido a cenizas! Axel se levantó y caminó hacia ella, cerrando el espacio hasta que su sombra la envolvió. No había calidez en su cercanía, pero sí una presión gélida que exigía sumisión. —Entonces hagamos esto simple, Arianne. Yo no siento lástima por tus padres ni me importa tu trono, pero necesito tu energía para que mi alma no se desprenda de este cuerpo. Y tú... tú necesitas un monstruo que te ayude a cazar a otro. Le levantó el mentón con un dedo, obligándola a sostenerle la mirada. —Te ofrezco un trato: ven conmigo. Sé mi fuente, entrégame esa energía lunar que mi cuerpo reclama cada vez que te respiro y a cambio, yo te daré la protección y los medios para que destruyas a Ezequiel. Pero no te equivoques —su tono se volvió aún más cortante y frio—, no serás mi Luna. Seras mi recurso y Mme pertenecerás en la cama, sin preguntas, sin sentimientos, hasta que mi deuda contigo esté pagada y yo encuentre una cura para esto. Arianne sintió el nudo de humillación en la garganta, pero la mención de Ezequiel la hizo endurecerse y sobre todo el deseo de venganza.—Acepta ahora —exigió él, apretando ligeramente su mandíbula—. O quédate aquí a esperar que el próximo lobo que venga a reclamarte, no sea tan "amable" como yo.







