Capítulo 42. Jardín de armas suaves.
La promesa de Eliot de permanecer en las sombras mientras confirmaba que existía realmente entre Seiya y Lucien, estaba cada vez más difícil de cumplir; su instinto alfa de territorialidad le pedía cruzar el jardín y marcar territorio, per el siempre fue un estratega, alguien que no se dejaba controlar por sus impulsos, así que costara lo que costara permanecería allí, hasta confirmar si Lucien era una amenaza real.
El colibrí esmeralda no tardó en mostrarse; su aroma se deslizó como un veneno