Mundo ficciónIniciar sesiónEl estudio estaba a oscuras, apenas roto por la luz gris del amanecer que se filtraba entre las cortinas. Eliot permanecía sentado detrás del escritorio, con la camisa abierta, el cabello desordenado y la barba crecida de varios días. El vaso de whisky descansaba en su mano como si llevara ahí horas.
La puerta se abrió sin aviso. Nataniel entró sin anunciarse. Se detuvo un segundo, observándolo, con e







