Mundo ficciónIniciar sesiónLa casa dormía envuelta en una calma frágil. No había luces encendidas ni ruidos, solo ese sosiego profundo que antecede a las decisiones que no se dicen en voz alta. La noche aún no se había retirado del todo. A esa hora imprecisa en que el cielo seguía oscuro y el día todavía no se atrevía a existir.
Seiya estaba despierto. En el cuarto del bebé se movía con una calma que no era paz, sino control. La luz tenue de la lámpara dibujaba sombras







