Capítulo 41. El intruso elegante.
Habían pasado un par de semanas desde aquella conversación nocturna en que Eliot le pidió volver a Oshōri. Seiya no había dado el brazo a torcer, pero tampoco había abandonado la idea por completo. Su vida seguía en la rutina de siempre: las niñas, la casa, su propio silencio.
Lo único distinto era la constancia de Eliot. Terminaba su jornada en Cuoressi y, en lugar de regresar directo a su propia casa, pasaba a la de Seiya. A veces llegaba con ojeras y aún con el traje arrugado, pero siempre e