—Debo regresar a la fiesta —musitó Mónic, separándose despacio.
—No me dejes —imploró Logan—. No quiero volver a separarme nunca más de ti.
—Dame tiempo —pidió ella—. Ya te dije que tengo que aprender muchas cosas, y no quiero comenzar algo justo ahora… solo dame tiempo.
Logan sintió cómo esas pequeñas manos se deslizaban lentamente desde su cuello, dejándole una ausencia que le pesaba más de lo que habría imaginado.
Mónic dio media vuelta, le regaló una sonrisa sincera y caminó hacia donde se