Logan se dirigió hacia el grupo de chicas; necesitaba despedirse. Lo siguieron de cerca sus padres.
—Nuevamente, muchas felicidades, Day. Sé que este será uno más de tus éxitos —pronunció con sinceridad hacia la autora.
—Muchas gracias, mi amor —respondió ella, acercándose para darle un abrazo—. Espero de corazón que tu historia también termine con un final feliz —le susurró.
Logan se separó de ella con una gran sonrisa; también lo esperaba.
—También te deseo lo mejor Day —agregó Kathia, despidiéndose.
Tomó la mano de Mónic y la apartó ligeramente del grupo.
—A ti no solo quiero felicitarte, nena. Quiero agradecerte demasiado por encarrilar a ese niño malcriado que tengo por hijo —declaró, mientras a Mónic se le encendían las mejillas.
—Créame que aún hay mucho por hacer —suspiró dramáticamente.
—Haz lo que tengas que hacer, tienes mi permiso —bromeó, y ambas sonrieron.
Se habían caído muy bien. La señora Stewart era fácil de querer, al igual que Benjamín.
Después de despedirse de tod