Después de la llamada, no lo pensaron dos veces. Se arreglaron la ropa lo mejor posible y salieron a toda velocidad hacia el lugar indicado por el detective.
El coche de Logan sorteaba el tráfico a una velocidad considerable. Tenían un poco de prisa por llegar a donde el detective había indicado a Mónic. Ella se veía demasiado nerviosa, y no era para menos.
Él le tomó la mano y le dio un ligero apretón. Sería lo que le había prometido: su apoyo, su amigo, sería todo... y este era el momento de