Luis Fernando Cedeño, luego de leer los documentos que Patricia le entregó, supo que sus días aún no estaban acabados, bien podía haberse acercado a Thiago, pero no, no podía confiar en él una vez más. Sabía que su propio hijo, si tuviese que venderlo al mejor postor, lo haría y más cuando su cabeza ya tenía un precio.
- ¡Cedeño, estás rodeado, sal de ahí! -se escuchó una voz que el hombre no reconoció.
Por un momento se quedó callado, él no recordaba muy bien a Theo, le había visto en sus pocas