Theodore y Florence caminaban por la acera, llevando de la mano a Rui, ese niño definitivamente sabía cómo ganarse el corazón de las personas.
Su forma de ver la vida, su plática los asombraba, pues para tener 9 años, era un niño bastante interesante, pareciendo una biblioteca andante.
Mientras caminaban y compraban un helado nocturno, Theo se perdió en el recuerdo de aquel hijo que nunca pudo llegar. Ese hijo que hoy día tendría ya 4 años, eso le generó un nudo en la garganta, aunque se le disi