Mientras la vida de todos seguía su curso, Luis Cedeño descubría una verdad que podría ser considerada dolorosa, pero más que dolorosa, era molesta para él, pues, nuevamente, aparecía en su vida el nombre de Theodore Howard y él perfectamente sabía que significaba esto.
- ¿Dices que él fue quien ayudó a mi hija a escapar? -pregunto el hombre aún con duda.
- De no ser por él, ¿Cómo crees que tu hija seguiría viva? Theodore Howard no es cualquier persona.
- ¡Yo tampoco soy cualquier persona! -dijo