Luego de unos días más, Robert finalmente regresó de Londres a Nueva York. Para su gran sorpresa, Anya y Theo fueron a recogerlo al aeropuerto.
Cuando Theo lo llamó y le dijo que iría por él al aeropuerto, Robert notó algo extraño, Theo normalmente no era una persona que hiciera ese tipo de cosas, menos que le hablara para avisarle.
Al llegar a la sala de llegadas, Robert inmediatamente se percató de lo que sucedía, eso le llenó de alguna manera el corazón, pues al ver a Theo y Anya abrazados