Un pensamiento intrusivo es aquel que llega a tu mente sin que lo llames y no se va por mucho que lo desees. Te taladra los sesos y allí se instala o va y viene, como el revolotear de una mosca. Sea como fuere, es indeseado y se apodera de tu sentir y tus acciones. Y la cabeza deja de pertenecerte. Así mismo le ocurría a Misael con su celo. El cuerpo ya no le pertenecía y estaba siendo devorado por un montón de hormigas.
—Disculpen, tengo un asunto urgente que atender —dijo, despidiéndose de lo