En un pequeño valle rodeado por un bosque de coníferas, enclavado en el seno de las montañas, estaba la aldea Ruka. En el idioma ancestral de los lugareños, su nombre significaba "corazón de lobo".
Los lobos vivían allí tal vez desde antes que las coníferas se alzaran hacia el cielo, tal vez antes de que se encumbraran las montañas. Y en algún momento, al amanecer, hubo sombras de seres que andaban en dos pies entre ellos.
Las leyendas de las épocas de guerra, transmitidas de generación en gene