El regreso a Milán fue silencioso, tenso y violento. La adrenalina de la incursión en Génova y la rabia contenida de Dimitri por la presencia de Nikolai habían convertido el aire en una sustancia espesa e irrespirable. La destrucción de la logística Yuri era una victoria, pero el coqueteo abierto de Nikolai con Valentina era una ofensa que Dimitri no podía ignorar.
En cuanto las puertas blindadas del ático se cerraron, la máscara de estratega cayó. Dimitri se giró hacia Valentina, sus ojos oscu