Nathan
Querer a Eliah no fue difícil, era un niño muy dulce y curioso, se convirtió en mi compañero, en alguien a quien cuidar y proteger. Los primeros meses, fueron algo caóticos, pero nos fuimos adaptando. Pasaba todo el tiempo que podía con él, me gustaba tenerlo en mis brazos y hablarle. Lo primero que hacía, en las mañanas cuando me levantaba, era ir a verlo. Tocaba la puerta de la habitación de mamá y esperaba hasta que me dijera que podía pasar.
Nuestra vida dio un giro de ciento ochenta