Nathan
Cuatro años después
¡Una niña! ¡Soy papá de una pequeña y hermosa princesa que me ha robado el corazón! Tres kilos cuatrocientos gramos de perfección. Tiene el cabello cobrizo como el de Evelyn y los ojos claros como los míos; piel de porcelana y una pequeña boquita roja como el cerezo. No puedo dejar de mirarla. Es preciosa, nuestro pequeño gran milagro, la prueba de la existencia de Dios…
Nos tomó un tiempo conseguir que Evelyn quedara embarazada, tuvieron que intervenirla quirúrgicame