Nathan
Estaba acostado en mi cama dormitando cuando la escuché. Gemía fuerte y pronunciaba el nombre de uno de los malditos bastardos que frecuentaban la casa. Enfurecí. No quería que nadie la tocara, no quería escuchar cómo otro se la follaba. Me cubrí los oídos para no oír nada. Cuando creí que ya había acabado, me levanté de la cama y salí de la habitación. Esperaría que saliera para hablar con ella. Dos parejas más estaban teniendo sexo en las otras habitaciones.
Una puerta se abrió y vi sa