Nathan
Filipo Rizzo llega acompañado de cuatro escoltas, altos y corpulentos, que exudan peligro por los poros. Se quedan detrás de él mientras su jefe se acerca a mí, observándome con escrutinio y desprecio; sus ojos son oscuros y siniestros, y su mirada fulminante.
Imaginé a un hombre mayor, regordete y de baja estatura. Filipo es todo lo contrario, debe rondar los cincuenta y tantos años, su complexión es delgada y su estatura supera el promedio. Usa un traje gris oscuro de diseñador, hecho