En la mansión Lara, el silencio no es una ausencia de ruido; es una herramienta de diseño. Es la forma en que las paredes de mármol y los techos infinitos absorben las verdades incómodas hasta que dejan de existir.
Los días que siguieron a la explosión de Emma en el salón fueron un ejercicio magistral de hipocresía arquitectónica.
Si alguien entrara a cenar con nosotros un martes cualquiera, pensaría que somos la familia perfecta. Mi padre hablaba de inversiones inmobiliarias, Victoria comenta