Lucas
El teléfono quedó en mi mano varios segundos después de que la llamada terminó.
No me moví.
No hablé.
Sofía, la mujer que estaba a mi lado, me había dado la espalda murmurando algo como "apaga esa alarma." Ahora dormía, o al menos fingía hacerlo.
Yo no podía dormir. No después de eso.
Las palabras de Max no eran normales. No sonaban a él.
Al menos, no a su versión real.
“La vida es tan efímera…”
No era una reflexión filosófica. Era una alerta.
Un grito camuflado.
Max estaba en peligro.