Paulina
Tatiana disparó a matar, pero logré esquivar la bala por puro instinto.
El estruendo me sacudió el pecho, y antes de que el humo terminara de disiparse, ya estaba corriendo escaleras arriba.
No entendía cómo me había encontrado. Cómo había entrado.
"¡Mierda, esto no puede estar pasando justo ahora!"
Mi mente iba tan rápido como mis piernas. El eco de sus pasos retumbaba detrás de mí como un mal augurio. Subí los escalones de dos en dos, resbalando por momentos en la alfombra.
Entré a