Paulina
Habíamos pasado casi toda la mañana entrenando con Sofía.
No voy a mentir, entrenar con ella era más... intenso. No se detenía a preguntarme si estaba bien tocarme. No. Ella atacaba y punto.
Tampoco voy a negar que me hubiera encantado entrenar con mi Titán... Imaginármelo sin camiseta... sudado... su cuerpo sobre el mío en la colchoneta...
—¡Popi! —gritó Sofi sacándome de mis ilusiones—. ¡Concéntrate!
Sofía me tomó de la mano negando con la cabeza.
—¿Qué?
—Ven conmigo —me dijo sonrie