La mañana amaneció gris sobre Miami, con un cielo cubierto de nubes que parecían presagiar tormenta. Vanessa llegó a la oficina de Gaudí Global con el corazón encogido y la mente en blanco. Había pasado la noche sin dormir, dando vueltas a las palabras de Ignacio, a los mensajes que no había respondido, a la certeza de que algo en su interior seguía anclado a él aunque su razón le dijera que debía alejarse.
El edificio estaba en silencio cuando entró. Javier no había llegado aún, y los pasillos