El televisor de la habitación del hospital estaba encendido, pero ni Vanessa ni Ignacio lo miraban realmente. Sus ojos estaban fijos en la pantalla, pero sus mentes estaban en otro lugar. En el coche accidentado que habían mostrado en las noticias. En los restos de un vehículo que era idéntico al que Javier conducía. El presentador hablaba con la solemnidad de quien anuncia una tragedia, y las imágenes de la grúa levantando el coche volcado se repetían una y otra vez como un mal sueño.
—No pued