El niño se levantó de la silla y comenzó a caminar de un lado a otro de la habitación, sintiendo cómo la alfombra se hundía bajo sus pies con cada paso. Su mente trabajaba a toda velocidad, buscando una solución que no implicara exponerse, una ruta que no lo llevara a tener que explicar cómo había obtenido la información. Había visto demasiado, sabía demasiado. Las palabras de Sofía en el parque resonaban en su cabeza como un eco que no podía silenciar: «Tú eres más listo que cualquier adulto q