La carpeta con las pruebas descansaba sobre la mesa, abierta, como una herida que no cicatrizaba. Las fotografías, los correos electrónicos, los movimientos bancarios, las grabaciones. Todo lo que necesitaba para destrozar la mentira de Laura, para devolverle la verdad a su nieto. Pero no podía usarlas sin herir a Liam. El niño había confiado en él, y si Héctor actuaba por su cuenta, rompería esa confianza para siempre. Además, la verdadera pregunta no era si tenía las pruebas, sino si Ignacio