El regreso de República Dominicana fue un viaje en silencio. No un silencio incómodo, sino el de dos personas que han compartido algo que no necesita palabras.
No era solo deseo. Era otra cosa. Una sensación de hogar, de pertenencia, que Vanessa no había sentido desde la muerte de su madre. Y eso la aterraba más que cualquier amenaza de Laura. Porque si se enamoraba de Ignacio, si se permitía confiar en él, el riesgo de ser herida era demasiado grande. Pero también era demasiado grande la opor