JULIA RODRÍGUEZ
Me quedé más tiempo del que esperaba viendo la prueba de ADN falsa y mis manos comenzaron a temblar. De pronto las manos de Santiago envolvieron las mías, motivándome a levantar mi atención hacia él.
—Julia… —susurró mi nombre, pero yo retrocedí, terminando el contacto.
—Necesito tiempo… —respondí casi sin aire. Sabía que era algo a lo que no podía negarme, pero eso no significaba que no me costaría hacerlo.
—Tiempo, tiempo y más tiempo… —rezongó con fastidio torciendo los ojos