LILIANA CASTILLO
Mientras yo me movía por todo el frente, cambiando de ventana, disparando y escondiéndome detrás de las paredes. Matt estaba derribando a cada hombre que intentaba acercarse a nosotros, así como las chicas lanzaban molotov para mantener el jardín iluminado y quemar a uno que otro despistado. Las llamas y el humo se elevaban hacia el cielo, como una enorme señal que de seguro mi padre no tardaría en recibir.
Entonces mi mirada se posó en la puerta de la cocina. Nos habíamos enf