SANTIAGO CASTAÑEDA
—Hay algo que tu padre nunca te enseñó y se volvió un punto débil —dijo Guillermo viéndome con intensidad—. No todo se trata de disparar, intimidar y tomar las cosas a la fuerza. Observa, tomate tu tiempo, piensa con calma.
Sus palabras causaron eco dentro de mí. Era tan diferente a mi padre que todo lo tomaba por la fuerza y cuanto antes. Era desesperado y explosivo, mientras que Guillermo parecía calmado y reflexivo.
Regresé mi atención hacia la familia Castañeda, esa en la