CARL ROGERS
Permanecí en silencio mientras todos rodeaban la mesa. Alex y Julia se habían dedicado gran parte de la mañana a preparar el desayuno para todos. La convivencia se estaba volviendo algo agradable con excepción de la actitud molesta de Rita.
—Qué extraño que Liliana aún no baje —dijo Julia a Alex, quien asintió pensativa mientras dejaba un par de platos con panqueques recién hechos.
—¿No suele despertarse tarde? —preguntó Alex fingiendo calma cuando su postura delataba estrés.
—¡Ma