Desastre navideño p2
Por Alma Di Rossi
Tomo mi bolso, la pañalera de Mateo y les pido a las gemelitas que se preparen para pasar un maravilloso día con su papito, Cata salta como loca pues sé que le encanta ir al museo y disfrutar de las tardes con su tío Leo, pero Alondra lo quiere fusilar, si es tan igualita a mí, digna hija de tigresa. Subimos a la camioneta y veo que Agustín trae una cara de tres metros. Otro que debe haberla cagado ¿no?
—Lamas precioso ¿qué pasa por esa cabeza casi albina?